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Europa del Este se incorpora a la cruzada contra Cuba

Europa del Este se incorpora a la cruzada contra Cuba Francisco Brown Infante. Centro de Estudios Europeos.
Cuba Socialista.


Connotadas figuras antisocialistas y promotores de la transición al capitalismo en ésa región europea, promocionan la creación del llamado Comité Internacional Pro Derechos Humanos en Cuba, que se une al carro de la campaña en Europa contra Cuba. Sobre sus razones y acerca de los creadores, nos explica este interesante breve e interesante artículo.



Cables de prensa traen la noticia de lo que parece ser el inicio de una nueva campaña contra Cuba, organizada esta vez por connotadas figuras de la anterior oposición antisocialista en los países de Europa del Este, y que tiene como principales inspiradores a Vaclav Havel, Lech Walesa y Arpad Goncz, ex-presidentes de la República Checa, Polonia y Hungría, respectivamente.

Junto a estos personajes, se han incorporado otros de amplio historial anticubano como la ex Secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albrigth, la viuda del fallecido científico ruso Andrei Sajarov, Elena Bonner, el escritor peruano Mario Vargas Llosa y el escritor mexicano Enrique Krauze, entre otros.

La esencia de esta nueva campaña lo constituye la formación de un denominado Comité Internacional pro Derechos Humanos en Cuba, con sede en Praga, bajo la presidencia de Havel (nadie sabe quién lo eligió!!) y que se plantea como objetivos a corto plazo "acciones que ayuden a la pronta liberación de todos los presos de conciencia en Cuba", así como promover el denominado Proyecto Varela y respaldar la nominación al Premio Nobel de la Paz al contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardinas. En todo ello se incluye una serie de actividades futuras de apoyo a la llamada disidencia cubana.

Este comité contempla además "poner en marcha campañas para familiarizar a la opinión pública europea y latinoamericana con la realidad de Cuba". A largo plazo, se propone "crear equipos de expertos que trabajaron en la transición a la democracia y a la economía de mercado en Europa del Este, ya que su experiencia podría ser de gran beneficio para el futuro de Cuba", asumiendo un próximo colapso del socialismo cubano.

Los propugnadores de esta nueva agresión contra Cuba dieron a conocer un comunicado que ha recibido una amplia difusión en más de 25 importantes medios de comunicación de Europa, en una bien orquestada campaña que tiene como centro organizador a Praga y al propio Vaclav Havel.

La mencionada campaña aparece muy sincronizada con otras iniciativas anticubanas, como fueron el reciente encuentro en Miami de José María Aznar con los principales dirigentes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y otras agrupaciones del exilio anticubano en esa ciudad, la reciente exposición realizada en Cracovia, ciudad polaca, en la que se presentaron fotos y biografías de la mayoría de los 75 contrarrevolucionarios recientemente sancionados en nuestro país y que se extenderá a otras ciudades como Lodz, Gdansk, Szczecín, en Wroclaw y Varsovia, así como la realización de acciones de protesta ante las sedes de las representaciones diplomáticas de Cuba en varias capitales esteuropeas.

El MINREX checo, por su parte, dio a conocer la decisión de apoyar financieramente a representantes de lo que denominan la disidencia cubana, a la vez que Vit Kolar. portavoz de ese ministerio, declaraba estar informado de las actividades "cubanas" del ex presidente Havel, "las que elogiamos y apoyamos", según dijo. A ello se une la manifestación que frente a la representación diplomática de Cuba en Praga fue realizada el pasado 25 de septiembre.

Tales "iniciativas" surgen justamente en el preciso momento en que los EEUU recrudecen sus ataques contra Cuba y la Unión Europea adopta posiciones en clara sintonía con la política anticubana de la Administración Bush. Ante ello cabe preguntarse: ¿qué razones ocultas determinan esta incorporación a la cruzada contra Cuba?. ¿Se trata, en verdad, de una real preocupación por la situación de los Derechos Humanos?. De ser cierto esto último, ¿por qué Cuba?.

¿No les causa preocupación a Havel y Walesa que en los En EEUU, desde 1990, han sido ejecutadas cerca de 400 personas, una media de 35 por año o tres por mes y que en otras partes del mundo se han producido centenares de ejecuciones?. ¿No les interesa a ambas figuras y sus seguidores la situación de los derechos humanos, por ejemplo, de 664 presos procedentes de 43 naciones que EEUU mantiene en la base naval de Guantánamo, en los que se incluyen ciudadanos de algunos de sus más firmes aliados europeos, a los que se les niega juicio o asesoría legal alguna?.

O, como señala el periodista checo Frantisek Vybiral: "¿Por qué no se concentró [el señor Havel] en los regímenes realmente inhumanos donde, a diferencia de Cuba, los pobres mueren de hambre y los opositores políticos derraman su sangre?".1

Varias razones explican el odio y la hostilidad hacia Cuba de parte de determinados representantes de la otrora oposición antisocialista en los países del Este europeo y también de figuras con un pasado comunista y ahora conversos a la socialdemocracia. En primer lugar, unos y otros comparten el unilateral apoyo a la política hegemónica de los EEUU, con la cual coinciden en todos sus aspectos, asumiendo igual postura que Washington en todos los temas de la política mundial.

Lo anterior tiene sus fundamentos en la consideración de que EEUU constituye el garante de la irreversibilidad de los procesos de transición al capitalismo en que se encuentran inmersos esos países, desconfiando en realidad del papel que en ello pudiera desempeñar la Unión Europea, como se puso de manifiesto en el apoyo y solidaridad prestados a los EEUU en la agresión perpetrada contra Irak, oportunidad en que la mayoría de los gobiernos esteuropeos se enfrentaron incluso a los pocos países miembros de la UE que la rechazaron.

A lo anterior se agrega el agradecimiento a Washington por conferirles, a través de la OTAN, protección militar frente a Rusia ante un eventual renacer de lo que se considera las tradiciones imperiales rusas.

Curioso resulta el cómo explican y justifican este alineamiento. No lo hacen porque lleguen a las mismas conclusiones que EEUU, sino porque, para ellos, está fuera de toda duda que no pueden hacer una elección que difiera de las posturas de Washington. La confesión del presidente polaco Alexander Kwasnieski es ilustrativa al respecto: "Si es la visión de Bush, es la mía", ha dicho.

En segundo lugar, el odio hacia Cuba se explica por determinados rasgos ideológicos de estos "nuevos socialdemócratas", los cuales conforman en el espectro político de sus países respectivos una "izquierda agiornada [modernizada] surgida del baldío socialista (...) y convertida en poco tiempo en nueva derecha"2, y que hasta el presente continúan siendo prisioneros de un complejo de falta de legitimidad como consecuencia de su cuestionado pasado en tiempos del llamado "socialismo real".

De otra parte, a aquellos que representan lo que fuera la oposición antisocialista –como Walesa y Havel- los mueve el odio y el resentimiento contra todo lo que signifique socialismo, partiendo, en su actitud hacia Cuba, de un razonamiento simplista y dogmático: "puesto que sólo es un residuo anacrónico del sovietismo, Cuba debe caer", como ha señalado el investigador Rémy Herrera3.

A los representantes de este sector les mueve además, en el plano interno, las ansias por recuperar un protagonismo político definitivamente perdido en el curso de la transición capitalista en las sociedades del Este europeo, en las cuales hoy día constituyen figuras casi olvidadas o de triste recordación, con muy escasa influencia en el acontecer nacional, mientras que a escala europea pretenden rescatar notoriedad mediante el recurso de estar en sintonía con la nueva posición de la Unión Europea contra Cuba.

El error fundamental de los sectores anticubanos en los países del Este europeo consiste en desconocer la particularidades inherentes al socialismo cubano, que lo hacen raigalmente diferente del "socialismo real" europeo que ayudaron a colapsar: a Cuba no le fue ni importado ni impuesto el socialismo, sino que es el fruto de las luchas del pueblo cubano y el resultado de un proceso interno de radicalización en el curso del cual las fuerzas revolucionarias (cubanas!!) convergieron en la necesidad de la emancipación nacional (antiimperialista) y social (anticapitalista).

Durante todos estos años, la Revolución cubana nunca convirtió al país en un satélite de ninguna potencia, como tampoco nunca ha aplicado el terror o las "purgas" en sus propias filas, en la lucha por sobrevivir frente a las agresiones de sus adversarios.

Oficiando como cruzados de la guerra contra Cuba, tanto conversos como antisocialistas, y no sólo en el este europeo, sirven a los intereses de la política norteamericana en sus esfuerzos por derrotar una revolución que constituye la prueba y el ejemplo de que una resistencia socialista, antiimperialista y anticapitalista, es posible en América Latina.

Al igual que el bloqueo y la guerra económica que desde hace más de cuatro décadas viene aplicando Estados Unidos contra nuestro país, esta nueva cruzada anticubana está condenada al fracaso. Y sus auspiciadores, convertidos en sumisos vasallos de la administración Bush, continuarán recibiendo de sus pueblos el rechazo o, en el mejor de los casos, la indiferencia y el olvido.



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1- Para más detalles, véase: "Comedia sobre los derechos humanos de Havel". Periódico Halo Noviny, Praga, 20 de septiembre del 2003

2- Kintto Lucas: "Hugo Chávez en el laberinto del lenguaje", en Diario de Urgencia. Resumen Latinoamericano, No. 42, 15.12.01

3.- En "Cuba: la resistencia socialista en América Latina". Revista Recherches internationales (Espaces Marx),París, septiembre del 2003

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